Entonces... ¿dónde yace mi error?

Roles del alumno, el asesor y el corrector de estilo

TRABAJOS DE INVESTIGACIÓNCORRECCIÓN DE ESTILO

Zulema Aimar

3/18/20262 min read

Cinco errores que no debe cometer un asesor de tesis al ayudar en la redacción

1) Imponer sus propias ideas o enfoques

Puede recomendar perspectivas teóricas o metodológicas, pero no debe obligar al alumno a adoptar su línea de investigación si no responde al problema planteado. La tesis debe reflejar el pensamiento crítico del tesista.

2) Cambiar constantemente los criterios sin justificación

Modificar exigencias o lineamientos en cada revisión genera inseguridad y retrasa el avance. El asesor debe mantener coherencia en sus observaciones y explicar con claridad cualquier cambio que considere necesario.

3) Escribir la tesis por el alumno

El asesor orienta, sugiere y corrige, pero no debe redactar capítulos completos ni reformular el trabajo hasta hacerlo suyo. La tesis es responsabilidad intelectual del estudiante.

4) Desentenderse del proceso de redacción

No basta con aprobar temas y desaparecer. El acompañamiento implica revisar avances, brindar retroalimentación oportuna y orientar cuando surgen dificultades en la escritura académica.

5) Confundir su rol con el del corrector de estilo

El asesor se enfoca en el contenido, la argumentación, la metodología y el rigor académico. Aunque puede señalar errores de redacción evidentes, no debe asumir la tarea técnica de corrección lingüística exhaustiva, que corresponde al corrector de estilo.

Cinco errores que no debe cometer un tesista si busca la ayuda de un corrector de estilo

1) Entregar un borrador incompleto o sin revisar previamente

El corrector no sustituye el trabajo previo del estudiante. La tesis debe estar terminada en contenido y revisada por el propio autor antes de enviarla a corrección.

2) Esperar que el corrector resuelva problemas de fondo

Si existen vacíos teóricos, errores metodológicos o incoherencias en la argumentación, eso corresponde trabajarlo con el asesor. El corrector mejora la forma, no el contenido académico.

3) Pedir que “cambie todo” sin criterios claros

Es importante especificar qué tipo de revisión se necesita (ortográfica, gramatical, de estilo, normas de citación). La claridad en el encargo facilita un mejor resultado.

4) Ignorar las sugerencias recibidas

Solicitar una corrección implica estar dispuesto a revisar y aceptar cambios. Desestimar todas las observaciones sin analizarlas limita la mejora del texto.

5) Solicitar correcciones de último momento, sin tiempo suficiente

La revisión de una tesis requiere dedicación. Pedir un trabajo urgente puede afectar la calidad del resultado y generar tensiones innecesarias.

Cinco errores que no debe cometer el corrector de estilo al revisar una tesis

1) Modificar el contenido o las ideas del autor

El corrector no debe alterar argumentos, conclusiones ni enfoques teóricos. Su función es mejorar la forma, no transformar el fondo del trabajo.

2) Agregar información nueva

No le corresponde ampliar conceptos, incorporar citas ni completar vacíos teóricos. Cualquier aporte de contenido debe provenir del alumno con la orientación del asesor.

3) Cambiar innecesariamente el estilo personal del tesista

Debe respetar la voz académica del autor. No se trata de reescribir la tesis con un estilo propio, sino de pulirla manteniendo su identidad y coherencia.

4) Intervenir en decisiones metodológicas o académicas

No debe cuestionar el diseño de investigación ni sugerir cambios en la estructura científica del trabajo. Esa responsabilidad les pertenece al asesor y al estudiante.

5) Trabajar sin considerar las normas institucionales

Ignorar el manual de estilo, las normas de citación (APA, Vancouver, etc.) o los lineamientos de la universidad puede generar problemas formales. El corrector debe ajustar el texto a los criterios exigidos por la institución.